Si estás tratando de tener un bebé y tu ginecólogo te ha dicho que tienes el útero en retroversión o retroverso puede que te estés preguntando si esto supone un problema de fertilidad.

Es normal que estés preocupada y te plantees dudas: ¿Teniendo el útero en retroversión entrarán bien los espermatozoides? ¿Existen posiciones más adecuadas durante el coito para aumentar las probabilidades de embarazo?…

La realidad es que, para la mayoría de las mujeres, tener un útero retroverso no supone un problema de fertilidad pero, en ocasiones, esta alteración morfológica sí que está relacionada con otras patologías que pueden obstaculizar el embarazo. Es el caso, por ejemplo, de la endometriosis.

¿Qué es el útero retroverso?

Hablamos del útero invertido, retroinvertido o en retroversión cuando el útero se inclina y apoya hacia el recto y la columna vertebral. Esto significa que la parte inferior del útero se dirige hacia atrás y no hacia el abdomen y la vejiga, como normalmente hace el útero en anteversión.

Como ves, el útero no solo puede tener morfologías muy variadas sino que, además, puede adoptar posiciones diferentes. Posiciones que son absolutamente funcionales y no patológicas. Por tanto, si tienes el útero en retroversión es posible que tu ginecólogo no trate esta situación puesto que, aunque sí puede conllevar ciertas molestias, no es causa de enfermedad.

¿Qué causa el útero en retroversión?

A pesar de los avances en medicina ginecológica y reproductiva, todavía no se sabe con certeza porqué muchas mujeres nacen con esta variación anatómica. Es posible que hayas nacido con el útero retroverso y se trate de una particularidad anatómica natural. Pero también puede ocurrir que tu útero, que tenía una posición normal, haya girado por diferentes razones:

1. Por el agrandamiento del útero que se produce cuando te quedas embarazada. Si el útero se vuelve inverso por el embarazo, es habitual que este órgano regrese a su posición normal después del primer trimestre de gestación, como consecuencia del peso del feto.

2. En ocasiones, la retrogresión del útero puede suceder durante el postparto. Esta es una consecuencia transitoria debida a la distensión o desgarro de los ligamentos que sostienen el útero.

3. A consecuencia del debilitamiento de los ligamentos pélvicos, muchas mujeres, cuando se llegan a la menopausia, sufren esta afección que previamente no tenían.

4. El útero en retroversión también puede deberse a un cúmulo de adherencias pélvicas de tejido cicatricial derivadas de enfermedades como la endometriosis, salpingitis o inflamaciones pélvicas. En estos casos una intervención quirúrgica sí puede ser necesaria para eliminar dichas adherencias.

¿Cuáles son los síntomas del útero en retroversión?

Muchas mujeres que tienen esta desviación anatómica ni siquiera son conscientes de ella, ya que no siempre presenta síntomas. No obstante, algunas mujeres sí notan:

  • Dolor frecuente durante las relaciones sexuales, por lo que conviene probar otras posturas para evitar las molestias.
  • Dolor en la zona lumbar o pélvica durante el síndrome premenstrual y la menstruación.
  • Dolor de espalda durante el coito.
  • Incontinencia urinaria o retención de orina dependiendo de si el cuello del útero se apoya en la vejiga o en la uretra, impidiendo su salida.
  • Infecciones del tracto urinario.
  • Dificultad para utilizar tampones.
  • Estreñimiento crónico debido a la presión que ejerce el útero sobre el recto.

Lo que el útero esconde

Ya hemos explicado que el útero retroverso no supone un problema de fertilidad como tal, pero, en ocasiones, puede estar asociado a otras patologías que sí dificultan el embarazo, como es el caso de la endometriosis. Por lo tanto, es imprescindible estudiar a fondo tu útero para descartar o tratar posibles problemas.

Aunque te parezca sorprendente, a nuestra clínica llegan multitud de mujeres que, después de varios intentos FIV en otras clínicas, no han logrado el embarazo y descubrimos entonces que tienen malformaciones en el útero sin diagnosticar.

Esto puede suceder por la falta de pericia del ginecólogo y también porque la morfología del útero cambia a lo largo del ciclo menstrual y se pueden esconder ciertos defectos en función del momento en el que se realice el examen. Por eso, es necesario que cuentes con un ginecólogo cuya experiencia y destreza le permitan descubrir todo lo que tu útero puede esconder.

Útero en retroversión

Por qué hay que estudiar y diagnosticar el útero en retroversión

Aunque puede que tu útero retroverso no sea más que un aspecto morfológico, que está así desde antes de que nacieras, conviene estudiar muy bien tu caso. Como ya hemos comentado, esta retroversión uterina puede deberse a una enfermedad inflamatoria pélvica, a posibles adherencias o que esté causado por una endometriosis.

Si tu útero invertido no es sólo una cuestión morfológica, sino que está asociado a una endometriosis o a enfermedades pélvicas, son estas patologías, y no la posición de tu útero, la posible causa de tus problemas de fertilidad.

Además, si estás llevando a cabo un tratamiento FIV (o inseminación artificial), también es conveniente saber cuál es la posición de tu útero. El motivo es la posibilidad de prevenir posibles complicaciones durante la transferencia, a la hora de introducir la cánula con el embrión.

En estos casos será esencial la experiencia de la ginecóloga pues, de no tener en cuenta la posición del útero a la hora de introducir el embrión, este importante paso del tratamiento podría concluir en dolores o pequeños sangrados que entorpecerán o imposibilitarán la anidación del embrión en el útero. Gran parte del éxito de una FIV está también en la pericia del ginecólogo en el momento de la transferencia embrionaria.

También es importante evaluar cuál es la posición de tu útero, si en anteversión o retroversión, antes de que te realices ciertos procesos médicos como la histeroscopia, un legrado uterino o la colocación de un dispositivo intrauterino (DIU). Tu ginecóloga debe conocer cuál es la orientación del cuerpo del útero en relación al cuello para evitar cualquier molestia y disminuir los posibles riesgos.

Tratamientos del útero en retroversión

Por lo general, esta alteración morfológica no suele necesitar ningún tipo de tratamiento.

Sin embargo, si tienes muchas molestias o si la causa de tu útero en retroversión se debe a enfermedades como una endometriosis severa, salpingitis o inflamaciones pélvicas, posiblemente necesites una intervención quirúrgica. De esta manera podremos eliminar las adherencias y conseguir que tu útero vuelva a su posición natural y sea totalmente funcional.

En Equipo Juana Crespo somos especialistas en cirugías reparadoras de la fertilidad que nos permiten resolver diversas alteraciones, como la endometriosis, adenomiosis, adherencias, malformaciones del útero, etc. que afectan a tu sistema reproductor y te complican el ansiado embarazo.

Si estás buscando el embarazo sin éxito, llámanos al 961 042 557 o escríbenos a info@juanacrespo.es. Estudiaremos tu caso para conocer cuál es la posición de tu útero y qué es lo que está dificultando tu embarazo. Solo así podremos definir el tratamiento personalizado más adecuado para que consigas el embarazo con un útero en retroversión.