Todas las mujeres nacemos con una cantidad de ovocitos limitada que irá va variando a lo largo de nuestra vida. Desde que comienza nuestra etapa fértil, los ovarios van reclutando ovocitos maduros con un fin reproductivo hasta que la mujer llega a la menopausia. La cantidad de ovocitos que una mujer tiene en un momento determinado es lo que conocemos como reserva ovárica y nos da una idea de su “fertilidad”

La reserva ovárica puede medirse a través de análisis como la FSH, estradiol o el recuento de folículos antrales. En la actualidad, la mejor forma para conocer cuál es nuestra reserva folicular es a través del recuento de folículos antrales, una prueba que se realiza mediante ecografía. 

En este artículo de Equipo Juana Crespo te explicamos qué es la reserva ovárica y cómo repercute en la fertilidad femenina.

¿Qué es la reserva ovárica?

La reserva ovárica es la cantidad de óvulos que presenta una mujer en un momento específico y, guarda relación totalmente directa con las posibilidades que tiene de producir un embarazo de forma natural.

La medición de la reserva ovárica nos ofrece un panorama sobre la posibilidad reproductiva de la mujer. La reserva ovárica nos habla de cantidad pero, en la actualidad no hay ninguna prueba diagnóstica que  a priori nos pueda decir si los óvulos son de buena calidad.

La reserva ovárica disminuye con el paso de la edad. La cantidad y calidad de los óvulos producidos por la mujer varía significativamente de acuerdo a la edad de la misma y en el transcurso de su vida.  

En general, la fertilidad de la mujer es muy buena hasta los 30 años porque tienen una buena reserva ovárica y además, los óvulos son jóvenes y de calidad. A  partir de los 30 años comienza un descenso suave de la fertilidad femenina y, es a partir de los 35 cuando este descenso se va agudizando, quedan menos óvulos y de peor calidad. A partir de los 40 años, la reserva ovárica es débil y los óvulos han envejecido, lo que se puede traducir en óvulos mala calidad.

¿Cuándo y por qué puede bajar la reserva ovárica?

Los síntomas de baja reserva ovárica ofrecen destellos sobre el principal factor de infertilidad para la mujer. Y, aunque la relación entre la edad, la reserva ovárica y la fertilidad es innegable, existen muchos casos en los que hay una baja reserva ovárica en mujeres que por edad debería ser mayor.

Las mujeres menores de 35 años con baja reserva ovárica, pueden estar sufriendo síntomas de menopausia precoz o tener ciclos menstruales irregulares, falta de ovulación, etc.

Existen también situaciones en las que la reserva ovárica de la mujer se puede ver afectada, como puede ser el caso de:

  • Haberse sometido a tratamientos médicos y quirúrgicos.
  • Haber estado expuesta a radio o quimioterapia.
  • Altos niveles de estrés.
  • Tener sobrepeso u obesidad.
  •  
  • Vivir en ambientes altamente contaminados.
  • Sufrir de patologías relacionadas con el sistema reproductivo (endometriosis, infecciones pélvicas, quistes, fibroides, etc.).

¿Cómo medir la reserva ovárica?

A la hora de evaluar la reserva ovárica, es importante tener en cuenta todos los factores que rodean a la mujer: como la edad, sus historial médico o, incluso, posibles factores genéticos o inmunológicos. Aún así, no olvides que tener una baja reserva ovárica no significa no poder tener hijos.

Las principales pruebas para valorar la reserva ovárica son:

  • Analíticas de sangre para el estudio básico de fertilidad.  Entre los días 2 y 4 del ciclo siendo el ideal el día 3.
  • Hormona FSH  (Hormona Folículo estimulante). Esta hormona es la responsable de estimular la maduración de los ovocitos.
  • Estradiol. Es el estrógeno dominante durante la etapa reproductiva de la mujer. Entre sus funciones está la de activar la hormona LH que produce la ovulación o la de preparar el endometrio para facilitar la implantación del embrión. Estudiado en conjunto con las otras pruebas nos ayuda a valorar la reserva ovárica.
  • LH (lutropina). Es una hormona muy importante en la función reproductiva en la mujer y también en el hombre. Entre otras cosas es responsable de que el ovario genere estradiol y produzcan andrógenos. Al final de la fase folicular desencadenará la ovulación y dará órdenes para que la progesterona necesaria para que se produzca la implantación comience a generarse

Del mismo modo, también se pueden recurrir a la prueba de la hormona antimülleriana y/o el recuento de folículos antrales.

Prueba de la hormona antimülleriana

Otro método para medir la reserva ovárica se basa en determinar los niveles en sangre de la hormona antimülleriana. Esta analítica se puede realizar cualquier día del ciclo menstrual. Esta hormona, al ser producida directamente por el folículo ovárico –la estructura donde se desarrolla el óvulo–, es un indicador que guarda relación directamente proporcional a la producción que genera el ovario.

En contraposición del FSH, a mayor presencia de la hormona antimülleriana, mayor es la reserva ovárica disponible.

La prueba de la antimülleriana se realiza de forma independiente y sin el resto de pruebas. Ésta va a ofrecernos una visión muy parcial de la reserva ovárica y puede, incluso, inducir a un diagnóstico y estrategia de tratamientos erróneos.

Recuento de folículos antrales

Los folículos antrales son pequeñas estructuras que contienen los óvulos. Cuando se inicia el ciclo menstrual, los ovarios reclutan un número de folículos y los ponen a crecer. En general, uno de ellos (el mejor), crecerá más que los otros y madurará. En la ovulación, será y esperará en la trompa a ser fecundado por un espermatozoide.

Con la ecografía vaginal, el especialista puede observar los folículos antrales reclutados por el ovario en el ciclo menstrual, siendo una de las mejores maneras de valorar la reserva ovárica.

Se considera que de 10 a 20 folículos antrales es una reserva normal y, si hay menos de 10, una reserva baja.

La ecografía es, sin duda, una de las pruebas necesarias en una primera visita de infertilidad porque es la única prueba que permite al especialista valorar el aparato reproductor de la mujer y sus óvulos en conjunto, dando información no solo de cantidad sino de una posible calidad de la reserva ovárica.

Es importante que, a la hora de valorar la fertilidad de una mujer, se valoren todas las pruebas en su conjunto. La reserva ovárica, es un punto de partida para entender cuál puede ser el origen de una posible infertilidad pero no el único.

En Equipo Juana Crespo elaboramos el diagnóstico de la reserva ovárica complementando las analíticas hormonales y la ecografía con otra serie de pruebas diagnósticas indicadas por los mejores especialistas en reproducción asistida.

Si estás buscando un embarazo y sospechas que tienes baja respuesta ovárica, ponte en contacto con nosotros. Somos especialistas en casos de alta complejidad.