Este artículo, es el primero de una serie de posts dedicados a las patologías uterinas. En él, explicaremos qué tipos de patologías que existen y nos centraremos en las malformaciones uterinas, sus causas y los diferentes métodos de diagnóstico que empleamos en Equipo Juana Crespo. ¡Comencemos!

Denominamos patologías uterinas a todas aquellas anomalías o enfermedades que afectan al estado y correcto funcionamiento del útero.

Principalmente, diferenciaremos dos tipos:

  • Patologías uterinas adquiridas.

Aquellas que se desarrollan a lo largo de la vida de la mujer y, donde situaríamos los miomas, los pólipos o las adherencias, por ejemplo.

  • Patologías uterinas hereditarias o congénitas.

Todas aquellas anomalías con las que las que nacemos. Se trata de malformaciones que, tanto a nivel morfológico como funcional, se traducen en un útero de composición y estructura diferente al considerado anatómicamente normal.

Pero, ¿Qué es un útero normal?

Morfología del útero

El útero, como cualquier parte del cuerpo humano, es diferente en cada mujer. Sin embargo, si hablamos en términos generales, podemos decir que el útero estándar de una mujer adulta tiene unas dimensiones aproximadas de 6 a 8 centímetros de longitud y unos 5 centímetros de anchura.

Tiene una forma similar a la de un triángulo invertido y un endometrio que, en edad reproductiva -desde la aparición del primer periodo hasta alcanzar la menopausia, independientemente de la edad-, no superará los 16 mm de grosor.

En este sentido, es importante distinguir entre mujeres que hayan tenido o no embarazos previos; pues estos pueden haber sido responsables de una distensión irreversible de la cavidad. Por ejemplo, en una mujer que ya haya llevado uno o varios embarazos a término, la longitud del útero tras su recuperación, seguramente se aproximará más a los 10 centímetros de altura y a los 7 centímetros de amplitud.

útero sano

Ilustración del aparato reproductor femenino con un útero sano.

Malformaciones uterinas o müllerianas

A menudo, en ginecología y medicina reproductiva las malformaciones uterinas son denominadas también malformaciones müllerianas. Como hemos dicho, se trata de anomalías congénitas y su nombre se debe a que son el resultado de alteraciones en el desarrollo de los conductos de Müller o müllerianos.

Esta parte de la anatomía aparece en ambos sexos durante el proceso de embriogénesis (fase del desarrollo humano que tiene lugar durante las primeras ocho semanas de gestación).

En el caso de la mujer, los conductos müllerianos originarán las trompas uterinas y el canal útero-vaginal (formado por el útero, el cérvix o cuello uterino y la parte superior de la vagina) y será entonces cuando, durante dicho desarrollo, podrán surgir las primeras complicaciones que darán lugar a futuras malformaciones uterinas.

Causas y consecuencias de una malformación uterina

Cuando hablamos de malformaciones uterinas, resulta muy difícil concretar cifras exactas ya que, también existen anomalías de menor gravedad que no solo no producen infertilidad, sino que pueden no ser detectadas nunca. Esto se debe a que se trata de malformaciones leves que no llegan a desencadenar síntomas asociados. Por tanto, no toda malformación uterina conllevará una pérdida total o parcial de la fertilidad.

Por otro lado, también es cierto que, en el mundo de la medicina reproductiva, las malformaciones uterinas no son un problema aislado o poco frecuente. Los úteros patológicos, en la actualidad, son los causantes de entre el 20 y el 25% del total de los casos de infertilidad.

Sin embargo, como decíamos antes, solo en casos aislados (y siempre previamente al embarazo) la malformación irá acompañada de síntomas como: dismenorrea, reglas irregulares o, incluso, la falta total de sangrado.

En la mayoría de ocasiones, será cuando la mujer trate de quedarse embarazada cuando se ponga de manifiesto algún tipo de problema y, en consecuencia, se busque la causa de estos síntomas. Síntomas que pueden ser:

    • Fallos de implantación
    • Embarazos ectópicos
    • Abortos de repetición
    • Malposiciones fetales
    • Partos prematuros
    • Disdinamias, etc. etc.

Será a raíz de estos problemas que nuestros especialistas en fertilidad realizarán las pruebas necesarias que nos lleven a crear un diagnóstico adecuado.

Métodos para el diagnóstico de las malformaciones uterinas

El diagnóstico de una malformación uterina puede realizarse a través de diversas pruebas, dependiendo de cómo es la patología y el lugar concreto dónde se encuentra el problema. En la mayoría de los casos puede bastar con una ecografía transvaginal, ya sea en 2D o en 3D.

métodos de diagnóstico de malformaciones uterinas

 

En otros casos, no obstante, pueden ser necesarias pruebas como la resonancia magnética, la histeroscopia o la laparoscopia diagnóstica. Sin embargo, la pruebas que más suelen utilizarse para el estudio de una posible malformación uterina son: en primer lugar, la resonancia magnética y, en segundo, la histerosalpingografía o HSG

Esta última técnica de diagnóstico, se trata de una prueba de rayos X que permite comprobar el estado de las trompas de Falopio y la cavidad uterina sin que sea necesaria la realización de una cirugía diagnóstica.

El momento de su realización debe coincidir justo al final de la menstruación (mediados de la fase folicular, previa a la ovulación). Es decir, cuando las capas superiores del endometrio hayan sido expulsadas y la cavidad uterina se encuentre en las condiciones óptimas para su evaluación.