Determinar el momento en que el endometrio está listo para permitir que el embrión pueda implantarse es, posiblemente, una de las fases más importantes de los tratamientos de reproducción asistida con FIV.

Y es que, aunque teóricamente en un ciclo menstrual natural «normal» y con una ovulación el día 14, la transferencia del embrión debe realizarse los días 18-21, estos tiempos pueden variar dependiendo de cada mujer.

De hecho, la llamada «receptividad endometrial» es un proceso gradual, durante el cual el endometrio pasa de ser no receptivo, a pre-receptivo, receptivo, post-receptivo y nuevamente no receptivo, y que está condicionado por factores hormonales, endocrinos, inflamatorios o inmunológicos.

¿Por qué es tan importante conocer la receptividad endometrial en un tratamiento FIV?

El endometrio sufre muchos cambios a lo largo del ciclo menstrual.

Por ejemplo, justo después de la regla, esta capa mucosa que reviste internamente el útero está lisa y se encuentra preparada para aumentar de tamaño.

En la fase conocida como «fase proliferativa», los estrógenos liberan células que aumentan el espesor, los vasos sanguíneos y las glándulas exocrinas del endometrio.

Justo después de la ovulación, el endometrio tiene un aspecto secretor y experimenta su momento de mayor receptividad.

En este momento, el endometrio tiene el grosor y los nutrientes necesarios para una correcta interacción con el embrión, para el desarrollo de la placenta y, por tanto, para conseguir un embarazo viable.

Fuera de este periodo, el embrión, aunque sea de buena calidad, no puede adherirse al endometrio.

¿Cómo saber si el endometrio es receptivo? ¿Se puede medir la receptividad endometrial?

Para saber si el endometrio es receptivo pueden utilizarse varias técnicas.

Ecografía

Para que el endometrio se encuentre en una fase óptima de implantación, debe medir entre 8 y 12 mm (en endometrios con grosor inferior a 7 mm o superior a 13 mm las tasas de gestación son más bajas) y tener aspecto «trilaminar».

El grosor endometrial puede medirse mediante una ecografía transvaginal estándar.

Resonancia magnética

La resonancia magnética es una técnica de exploración e interpretación radiológica cuidadosa, muy habitual en revisiones ginecológicas para valorar el estado del endometrio.

De hecho, es una de las técnicas que se emplea para el diagnóstico de la endometriosis.

La resonancia magnética permite obtener resultados más precisos y completos que la ecografía sobre el estado y aspecto del endometrio, incluyendo su grosor, su aspecto o las posibles alteraciones que podrían dificultar su receptividad.

Histeroscopia diagnóstica

La histeroscopia permite la visualización directa del canal cervical y de la cavidad uterina, lo que facilita el estudio morfológico y funcional del endometrio.

Esta técnica consiste, básicamente, en introducir una lente (histeroscopio) a través del cuello del útero para visualizar la cavidad uterina.

Análisis de sangre

Durante los tratamientos de reproducción asistida con FIV, las futuras mamás se realizan análisis de sangre frecuentes para controlar sus niveles hormonales.

Los niveles de progesterona y estrógenos son un indicativo de la receptividad del endometrio y pueden indicar el mejor momento para realizar la transferencia del embrión.

Estudio de ciclos previos

Además de las técnicas anteriores, en nuestra clínica tenemos en cuenta el momento de la ovulación “natural” o cuándo se realizó a la paciente la punción tras una estimulación ovárica.

Teniendo en cuenta estos datos, y empleando otras técnicas para valorar la forma del endometrio y su grosor o los resultados obtenidos en ciclos previos, buscamos el momento de máxima receptividad endometrial y, por tanto, de mayores probabilidades de éxito en la implantación.

¿Qué hacer en caso de baja receptividad endometrial?

En casos de baja receptividad endometrial o de endometrio no receptivo, utilizamos técnicas innovadoras y pioneras como Revitalize Útero. ¡Te explicamos lo qué es!

Revitalize Útero

La baja receptividad endometrial puede ser indicativo de anormalidades en la cavidad uterina (pólipos, miomas, etc.), procesos infecciosos, «endometrio refractario», alteraciones genéticas, enfermedades inmunológicas sistémicas o incompatibilidad de “diálogo” entre embrión y endometrio por motivos morfológicos y funcionales que impiden el embarazo y son sinónimo de infertilidad.

En Equipo Juana Crespo realizamos un estudio exhaustivo de cada mujer/pareja y hacemos las pruebas diagnósticas necesarias para establecer el tratamiento más adecuado en cada caso.

Gracias a la estimulación de las células madre y a la administración de Plasma Rico en Plaquetas por punción, Revitalize Útero mejora la vascularización y la acción de los factores de crecimiento (PRGF) para que las células madre del subendometrio funcionen mejor.

Dependiendo de cada mujer, Revitalize Útero puede incluir:

  • Tratamiento farmacológico de potenciación y movilización de células madre.
  • Administración del PRGF vía histeroscopia.
  • Preparación endometrial muy personalizada.

El resultado de esta técnica integral es un endometrio más funcional, con menos lesiones inflamatorias, y una mejora en el proceso de la implantación embrionaria.

Hasta la fecha, con Revitalize Útero hemos conseguido muy buenos resultados en pacientes con crecimiento endometrial nulo o escaso, llegando a alcanzar una receptividad endometrial óptima para la implantación del embrión.

Si tienes dudas, escríbenos o llámanos. Somos especialistas en casos de reproducción asistida de alta complejidad.